miércoles, 18 de noviembre de 2009

Un poco sobre el FUEGO


Las SALAMANDRAS son los espíritus elementales del fuego.


A lo largo de la cultura occidental, la salamandra fue considerada un ser fantástico vinculado a uno de los cuatro elementos, el fuego. Los bestiarios medievales, le adjudican a la salamandra la capacidad de apagar el fuego o incluso de vivir en él. Leonardo Da Vinci afirmaba que la salamandra se alimentaba de fuego. En cualquier caso, se decía de la salamandra que la temperatura de su sangre era tan baja que permitía equilibrar el calor del fuego.


Para el simbolismo de la alquimia, las salamandras representan el espíritu del fuego y como tales se comportan transportando su esencia. En este sentido, simbolizan la pasión, la destrucción, la purificación y el movimiento, así como también la energía espiritual ascendente o el alma virtusoa que puede salir de las llamas de la tentación sin herirse.


Estos espíritus forman su reinado instantáneamente cuando se enciende una fogata o un fuego comienza. Son los espíritus más indiferentes hacia el ser humano.


No buscan su amistad, saben que en realidad los humanos de por vida han buscado la amistad del fuego y no siempre han sido recompensados por ello.


Solo muy pocas personas tienen una afinidad y amistad sincera con los elementales del fuego, y cuesta mucho acceder a ellos, pero cuando se logra es una amistad tan fuerte y alegre como lo es el fuego.


Las salamandras han trabajado a lo largo de la Creación del universo y han sido los elementales que primero han estado presentes. Tienen una relación directa con las almas, pues sus vibraciones se propagan tan veloces como la luz. Aportan claridad de pensamiento y son impulsores de renovación y cambio.


La forma de atraer su atención es enciendo fuego si se esta al aire libre, si es dentro de un recinto cerrado, una vela consagrada es la mejor manera. Las velas deben ser siempre de colores claros, nunca debe usarse una vela de color negro, pues esta seria una invocación poco conveniente, pues otras fuerzas del universo pueden allegarse y los resultados no serian los esperados nunca.


Las velas deben ser de parafina o de cera de abejas, pero no de cera animal, pues esto contiene la vibración de miedo del animal sacrificado y es contrario a las leyes de la naturaleza ya que no creara armonía, sino todo lo contrario, provocará tristeza, malestar, sensaciones negativas, etc.
Para consagrar una vela y atraer a las salamandras debe hacerse simplemente con aceite natural de girasol, uvas u olivo, con una pequeña mezcla de aceite esencial de incienso o sándalo, también pueden reemplazarse por unas gotas de aceites esenciales de rosas, jazmín, violeta, etc.


Todo dependerá de su gusto en este caso. Úntese las manos con la mezcla de aceites y páselo a lo largo de toda la vela mientras susurra una oración de protección de su predilección o confianza. Luego encienda la vela usando un fósforo y diga unas palabras de afecto y bienvenida a las salamandras. Hay oraciones específicas para cada uno de los elementales de la naturaleza.

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